[Este artículo es parte de la Serie “Como Organizar Campamentos y Retiros“.]

Mi amigo Maykel Valdez vino a México para ayudarme con el curso “Como Organizar Campamentos” que ofrecemos en el Diplomado en Ministerio Juvenil. Llevamos al grupo de estudiantes a un retiro, y Maykel fue el invitado. Dio una conferencia sobre “Como Conectar los Campamentos con el Ministerio Juvenil.”

En este artículo, te comparto los puntos fuertes que dio para ayudarnos a conectar lo que hacemos en los campamentos con lo que sucede en nuestros ministerios juveniles cada semana.



En nuestra experiencia con este tipo de eventos, tanto como participantes en mi adolescencia como líder, he podido notar que un error muy común en los líderes juveniles a la hora de planificar el campamento. La organización es excelente, los equipos de trabajo se perfeccionan, los materiales, conferencias y conferencistas son bien planeados y buscados, pero hay algo en los que muchos no piensan. ¿Qué ocurre después? Una vez que el evento termina y los muchachos regresan a casa, ¿qué pasa con ellos?

Una triste realidad nos habla que estos eventos son como una sobrecarga espiritual para nuestros muchachos, pero que al pasar unas semanas han perdido la carga y como una batería usada se descargan y se apagan. Es entonces dónde los líderes juveniles comenzamos a sufrir por ellos y al mismo tiempo a cuestionar nuestro trabajo y todo el esfuerzo que hicimos. ¿Cómo es posible que hace tan solo unos pocos días estaban eufóricos en lo que a vida espiritual se refiere y ahora hacen todo lo contrario? ¿Cómo es posible que hayan tomado decisiones importantes hace tan solo unas semanas y ahora tiren por el piso todo eso?

De eso se trata, lo que pretendemos es brindarte algunos recursos que pueden servirte de mucha ayuda a la hora de conectar los campamentos y retiros con las experiencias de tu trabajo semanal. Hay una frase que hemos usado para esto por muchos años…, se basa en la experiencia de Moisés en el monte Sinaí, se encuentra en Deuteronomio 1: 6 – 7 y dice…:

“Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Habéis estado bastante tiempo en este monte. Volveos e id al monte del amorreo y a todas sus comarcas, en el Arabá, en el monte, en los valles, en el Neguev, y junto a la costa del mar, a la tierra del cananeo, y al Líbano, hasta el gran río, el río Eufrates”.

Después de las experiencias vividas, tenemos que regresar a casa, tenemos que movernos de lugar, es entonces donde comienza el gran desafío de llevar al diario vivir lo que por pocos días fue un verdadero idilio espiritual.

  • Usar el campamento para comenzar una serie

    Una de las ideas que más hemos utilizado en la planificación de campamentos y retiros ha sido la de usar estos eventos como punto de partida para una serie de programas que durará semanas o meses. De manera que el campamento nos sirve como punto de partida a un tema que nos llevará tiempo desarrollarlo y es una oportunidad tremenda para implementarlo.

    Cuando usas un campamento al inicio de una serie, es muy fácil lograr conectarlo con las próximas semanas o meses de trabajo. Recuerda que ese tiempo concentrado te permitirá transmitirle una cantidad de información en pocos días, la cual puede usar para ir desarrollando de manera más específica en semanas o meses de trabajo.

    Al lanzar una estrategia nueva de trabajo, al hacer cambios en el liderazgo, al iniciar una serie dirigidas a los que están enfocados en el ministerio cristiano, en fin, sin importar la serie que sea, te será muy útil.

  • Usar el campamento como parte de una serie

    Una idea similar es la de usar el campamento en medio de una serie de programas. Esto no solo refuerza el tema que estás tratando, sino que ayuda a satisfacer la necesidad que generó dicha serie. Muy pocas veces pensamos en esta herramienta a la hora de programar nuestro ministerio o de pensar en el campamento. Por lo general tiramos el campamento en nuestro calendario anual a pura “suerte y verdad”. Sin embargo, al conectarla como parte de una estrategia de programas te será de mucha utilidad.

    Aquí inviertes las funciones. Por semanas has hablado de un tema, ahora reforzarás en un tiempo concentrado los puntos más candentes o complicados del mismo. Por ejemplo, hubo un años en que identificamos que nuestros chicos tenían problemas con el tema de las parejas y el sexo, aclaro que más problemas que los de costumbre al respecto, e iniciamos una serie dirigida a orientarlos en el tema. En medio de ella tuvimos un retiro de 3 días donde hablamos claramente de sexo. Este tema puede levantar algunos malos entendidos si lo hacemos en el marco de la iglesia local, pero como estábamos en un campamento rentado, pudimos hablar con claridad y mediante técnicas de trabajo en grupo, discusiones, conferencias, debates, en fin, un arsenal de técnicas educativas en un espacio semanal de poco más de una hora no lo podíamos realizar.

    Usar el campamento como parte de una serie refuerza poderosamente la enseñanza al mismo tiempo que te permite abordar a profundidad un tema difícil o escabroso para ellos.

  • Usar el campamento para culminar una serie

    Puede parecerte reiterativo, pero no lo es. Usar el campamento para finalizar una serie de programas con un objetivo y propósito definido acorde a las necesidades de tus chicos es algo literalmente grandioso. Recuerda que las mejores decisiones se toman en este tipo de eventos. No existe un espacio mejor para hacer compromiso, pactos, alianzas y convenios espirituales que los campamentos y retiros. Así que si los usas como colofón de un conjunto de semanas o meses de trabajo enfocados en uno o varios temas determinados, es muy probable que los chicos se contagien de verdad y tomen compromisos para toda la vida.

    También lo puedes usar este tiempo de campamento para realizar actividades prácticas con relación a un tema determinada. Es decir, crear actividades educativas encaminadas a poner en práctica lo que por semanas o meses han estado tratando en tus programas. Cuando usas los retiros para culminar una serie de programas encaminados a una necesidad específica de tus muchachos refuerzas poderosamente dichos conocimientos.

  • Recurrir cada cierto tiempo al evento

    Por lo general organizamos un campamento o retiro y una vez que regresamos a casa nunca más hablamos del tema. Quizás tu campamento no formó parte de una serie de programas en tu ministerio, es muy probable que lo hayas organizado para enfocarte en una necesidad o tema importante para tus chicos y no como parte de un conjunto de eventos sucesivos. Pues bien, si lo has hecho así, no puedes perder de vista el regresar al tema del retiro al menos una vez al mes.

    Para esto quizás uses tu espacio semanal con los jóvenes, quizás busques un tiempo extra para reunirte solo con los que participaron en el retiro, no importa. Es vital que en los próximos meses regreses al tema del campamento en varias oportunidades. Eso le transmitirá a ellos la seriedad del tema que trataste en el evento y la importancia que este tiene para ellos.

    Además, las decisiones importantes deben ser recordadas. Un compromiso que no se renueve paulatinamente puede perder su relevancia. Así que como parte de la programación de tu campamento, planifica espacios de tiempo donde te puedas reunir y retomar el tema del mismo y conversarlo con los participantes. Recordar los puntos abordados, mencionar las decisiones y los desafíos y reafirmar las determinaciones y compromisos te ayudarán a conectar los retiros con la vida diaria de tu ministerio.

  • Crear una red de seguimiento en el evento



    Esta es una herramienta muy útil sobre todo en aquellos retiros donde participarán jóvenes de varias iglesias locales. Una red que incluya o vincule a líderes consejeros con sus muchachos es muy valiosa a la hora de dar seguimiento al tema o propósito de un campamento. Entre los participantes y los consejeros líderes deberás de crear una red que les permita interactuar una vez que el evento se haya terminado.

    Claro, que no es exclusivo para eventos donde vinculen chicos de diferentes iglesias. Dentro de tu propia congregación lo puedes usar. Si el campamento no forma parte de una serie de programas como ya hemos visto, crear una red o una visión al respecto puede ser muy útil. La idea es que los líderes contacten semanal y por espacio de varios meses con sus chicos para conversar sobre el tema del campamento, las decisiones y compromisos tomados así como sobre las expectativas de los mismos al respecto.

    Una red muy útil que puedes comenzar a partir de un campamento o retiro es la que se forma mediante los grupos pequeños de jóvenes. La idea es continuar acompañando a estos muchachos en su crecimiento espiritual en el o los temas abordados durante el retiro.

  • Conectar el campamento con otros en un calendario anual

    Muchas veces hacemos un par de campamentos al año y no tienen conexión entre sí. Algo muy útil sería conectarlos entre ellos. Si vas a lanzarte a proyectar tu año de trabajo puedes tener esto en mente si planeas tener más de un retiro. Esta idea reforzará los temas y al mismo tiempo los mantendrá conectados con lo que deseas transmitirle.

    Recuerda que no existimos en el ministerio juvenil para preparar programas, sino para influir en la vida de los chicos. Así que no te atormentes si entiendes de Dios organizar eventos de retiro espiritual bajo la carpa de un mismo tema. Eso pude ser una ayuda tremenda para ellos. Ten presente que el espacio que te brindan estos tipos de eventos son insuperable. Las ventajas de los campamentos nos animan a conectarlos.

    Por varios años dirigí en campamentos nacionales. Recuerdo que en los tres últimos años creamos una serie de retiros espirituales con temas muy relacionados entre sí. ¿La idea? Reforzar en ellos principios que les ayudaran a enfrentar la vida espiritual.

    El primer año hablamos de la vida devocional de los jóvenes de una manera muy dinámica y diferente a lo que ellos habían oído. Le llamamos “En Cristo soy la pesadilla del diablo”. Al año siguiente entendimos que le habíamos dado la herramienta más poderosa que tiene un creyente para enfrentarse a las tentaciones de la vida. Habíamos hablado de la vida devocional y de los hábitos piadosos.

    Así que para el segundo año hablamos de cómo implementar las armas que adquiríamos en esa vida devocional, titulamos el evento “En Cristo, nacimos para vencer y no para ser vencidos”. Enfrentando las tentaciones diarias con las armas adquiridas. Llegó entonces el tercer año, ya le habíamos enseñado las herramientas con que contamos los creyentes, les habíamos enseñado como usarlas ante las tentaciones de cada día, llegaba el momento de usar la victoria en Jesús para enfrentar los nuevos retos de la juventud. Era el momento idóneo para levantarnos contra las corrientes que nos arrastran hacia la maldad. Llamamos ese evento “En Cristo nos declaramos una generación rebelde” (contra la relatividad de los valores, las inmoralidades y la búsqueda desmesurada del placer).

    Como ves pudimos conectar tres eventos anuales bajo una misma visión. Esa es una de las maneras prácticas de poder vincular tus retiros con tu trabajo en le ministerio.

Hay muchas formas y muchas maneras de conectar tus campamentos y retiros con lo que haces diariamente. No pierdas de vista estas ideas y todas aquellas que consideres valiosas a la hora de programar tu trabajo. Recuerda que si dejas desconectado estos valiosísimos programas es muy probable que tus jóvenes se descarguen y no empleen al máximo todo lo que pudieran de estas experiencias transformadoras.