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La Variedad en el Equipo de Liderazgo

A mi hijo le gusta el helado de chocolate con menta. A mi, me gusta el de vainilla. Le gusta a mi hija el de puro chocolate. Todos tenemos diferentes gustos, y no hay ningún problema con esto. Tu equipo de liderazgo debería componerse de una variedad de personas para que tu ministerio tenga éxito en alcanzar al mayor numero de jóvenes posible.

Debido a que estamos trabajando con chicos y chicas con diferentes personalidades, gustos, habilidades, talentos, y contextos, es importante recordar que no siempre vas a poder hacer una conexión personal efectiva con todos los que están en tu grupo. Algunos no van a tener los mismos intereses que tu o no harás “clic” con ellos cuando hablas de ciertas cosas. Por eso es necesario buscar a gente de diferentes edades y personalidades para participar en tu grupo de liderazgo.

No les van a gustar tus historias y ilustraciones del fútbol (u otra cosa) a todos los chicos de tu grupo , y tampoco van a abrirse contigo inmediatamente porque tu personalidad es distinta a la suya. Pero hay hermanos en tu iglesia que pueden conectarse con estos muchachos con quienes, por alguna razón u otra, te cuesta trabajo conectar.

Es la responsabilidad del líder principal buscar variedad en tu grupo de liderazgo. Cuando te pones a pensar en las personas que vas a invitar a trabajar con tu grupo (debes ministrar en equipo), piensa en los que son diferentes que tu, en las personas que tienen diferentes experiencias, los que vienen de diferentes tipos de familias, y los que tienen diferente trasfondo que tu. Tu habilidad de crear un buen equipo va a ayudar tu ministerio a largo plazo.

Por ejemplo, yo vengo de una familia cristiana. Aunque mis padres se divorciaron cuando era niño, tengo experiencias muy distintas a muchos otros. Estudie en una escuela cristiana toda mi vida, y no tengo nada de experiencia en las escuelas publicas. Nunca he sido maltratado por ser cristiano, y nunca he tenido muchos amigos que no van a la iglesia. A lo que voy con esto es que, a veces, es difícil relacionarme con los que no tienen tanta experiencia en la iglesia. Aunque trato de entender su mundo, me puede costar trabajo.

Sin embargo, en mi iglesia, yo se que hay personas que vienen de otras situaciones, y estas personas me pueden ayudar a ministrar a chicos con diferentes experiencias. Como líder juvenil, tengo que buscar a estas personas e invitarlas a ser parte de mi equipo para que podamos hacerles llegar el evangelio a todos los jóvenes del mundo.
Es impresionante ver como Dios nos ayuda a formar equipos de liderazgo variados para ministrar a una variedad de chicos y chicos de nuestras comunidades e iglesias.

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