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4 Hábitos de un Líder Futurista

Por Gi Cruz

Ser líder hoy tiene retos completamente diferentes a los que tuvimos hace algunos años. Los medios, formas y modelos han cambiado. No necesariamente son mejores, pero sí diferentes. Este contexto demanda que el líder no sólo “se adapte” a los cambios, sino que vaya delante de ellos, de manera que los –modele, moldee o transforme-.

La siguiente es una lista de cosas que un líder del futuro hace diferente en el contexto actual:

  • No se queda callado ante situaciones relevantes de interés global. Antes un líder podía reservarse su opinión respecto a los acontecimientos que se estaban dando en otras iglesias, ciudades o países. Podías callar ante situaciones que aparentemente eran ajenas a tu contexto. Hoy en día, con el uso de las redes sociales casi nada es ajeno a tu contexto. Por ello, las personas que lideras necesitan escuchar dirección ante una ola de opiniones virtuales sobre el aborto, la última masacre en Alemania, Medio Oriente o en EEUU, el candidato a la presidencia del país vecino, tu voz respecto a los cambios en las leyes de tu país respecto a la comunidad LGBT.

    El líder de hoy ya no puede darse el lujo de ser selectivo sobre qué aspectos comentar y cuáles no. No tienes que ser politólogo, sociólogo, científico y abogado, sólo estudiar las escrituras y mantenerte conectado. Antes se decía que un buen líder debía tener en una mano la Biblia y en la otra el periódico, la NVI (Nueva Versión) diría “Tener la Biblia en una mano, y su smartphone en la otra”.
  • Es consciente de que nada de lo que dice o hace es en “petit comité.” En otras palabras, antes podías decir algo a tu círculo más cercano de la manera o estilo que quisieras. No eran necesarias tantas explicaciones porque tu gente entendía perfecto tus intenciones y motivaciones. Hoy, la gran diferencia es que TODO lo que hagas es público y tarde o temprano todos se enteran de qué hiciste y cómo lo hiciste. Esto tiene un nuevo reto, ya no hay segundas oportunidades para darte a explicar.

    Yo mismo lo he aprendido a la mala en Facebook. Por ejemplo, cuando quieres poner un pensamiento en 10 palabras máximo termina existiendo un debate sin fin sobre cada una de las palabras que escribiste. Quizá tenías un contexto específico en mente, pero si no lo escribiste la gente no lo perdonará. ¿Has escuchado que “los ojos de las personas siempre están sobre los líderes”? ¡Es un error! esto era antes, hoy están sus ojos, la cámara de sus smartphones, sus redes sociales y mil formas de lograr que algo se vuelva viral.

    Hoy el líder tiene menos oportunidades de equivocarse. Los líderes del futuro cuidan con detalle cada una de sus palabras y sus acciones, sin perder sustancia. Alguna vez escuché a alguien decir: “Si hoy en día no quieres que la gente se entere de lo que hiciste, simplemente no lo hagas”.
  • Se muestra humano y sabe pedir perdón. Este punto está muy ligado al anterior. En un contexto en el que las masas se han vuelto mucho más críticas, hostiles e inquisidoras, el líder del futuro reconoce la importancia de mostrarse humano. En el liderazgo tradicional, el líder buscaba mostrarse infalible, siempre dar las mejores ideas, saber hacia a dónde caminar, tener una imagen de superhéroe, de ahí la importancia antigua de siempre usar corbata y camisas impecables.

    Hoy en día, la sociedad nos ha mostrado un liderazgo más humano e incluyente, como el caso del profesor de la Universidad de Princeton que escribió su currículum de fracasos. Los líderes del futuro invierten más en su vulnerabilidad que en su imagen de don perfecto. Habla de tus miedos, de tus fracasos, de tus emociones, pide perdón. Los líderes del futuro guían a través de su humanidad, no sólo de su espiritualidad.
  • Aprende de los grandes. Antes escribí un artículo sobre la importancia de aprender de todos. Pero, (como decía un querido profesor del Seminario) préstame tu corazón a lo que te voy a decir porque ni en Harvard te lo van a enseñar ahora que vayas a hacer tu posgrado…

    Antes, si querías aprender de las personas más exitosas del mundo, debías tener la fortuna de que fuera tu vecino o conocido de uno de tus íntimos. Si querías tener un consejo de C. S. Lewis necesitabas ser su estudiante en Oxford o ser J. R. R. Tolkien para que te contestara una carta por correspondencia ¡Hoy en día una de las cosas más maravillosas que nos dio la conectividad es que si quieres el consejo del mismísimo Bill Gates, Billy Graham o Marcos Witt, sólo tienes que googlear su teléfono personal, enviarle un correo o ir a uno de sus eventos y preguntarle directamente! ¿En serio se puede hacer eso? ¡Por supuesto!

    El día que necesitaba un consejo para abrir una cafetería, me encontré al mismísimo Fabian Gosselin (Director General de Alsea, Starbucks) en un evento de WOBI y sólo bastó un “disculpe, tengo una duda…” y hacer mi pregunta. Mismo ejercicio he repetido con personas como Lorenzo Servitje (Fundador de Bimbo), Brian Houston (Pastor principal de Hillsong), Margarita Zavala (Primera Dama de México), Richard Branson (CEO de Virgin), y muchas más. A todas me las he encontrado en la calle, en el aeropuerto, en eventos, etc.

    Antes necesitabas ser un “Lord” para atravesar el Pacífico y pagar mucho dinero por hacerlo, ahora basta con romper el cochinito y comprar un boleto de avión con el 70% de descuento. Antes para tener un acercamiento a Harvard necesitabas ser genio, rico o turista, hoy las universidades más prestigiosas del mundo ofrecen cursos gratuitos en línea, por entrar a un evento como WOBI te cobran más de $900 dólares por conferencia, hoy TED Talks está a un click de distancia.

    Recuerda esto, “los líderes que hoy no aprenden de los grandes, es sólo porque no quieren”.

El futuro no sólo nos brindará nuevos retos, sino también oportunidades inimaginables, las cuales, únicamente las personas que abran bien sus ojos podrán aprovechar. Ante un futuro como el que ha llegado, es importante nunca olvidar las palabras de Sir Winston Churchill: “La cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor” ¡Que los retos del hoy nos inspiren a lograr más y mejor!

Basado en el Sermón del Monte, Mateo 5:1-16

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