Es maravilloso tener un ministerio juvenil lleno de adolescentes urbanos, les preguntas sobre de cómo le fue en sus clases, vas a tomarte un helado, un cafe o lo que haya al alcance, al parecer todo está en onda, compaginas con ellos, funciona bien.

Y que decir de nuestro liderazgo, estamos preparados, con los mejores recursos, los mejores libros que compramos mensualmente (por si leemos). Gracias a Dios que hoy más que nunca en Latinoamérica tenemos buenos libros para ministerio juvenil traducidos al español, incluso hechos por latinos.

Sin embargo, lanzo una pregunta: ¿Qué hay de los adolescentes indígenas? Aquellos adolescentes que viven en pobreza extrema, aquellos que no se pueden comunicar en nuestro español porque hablan algún dialecto, aquellos que tienen un color de piel diferente, que no saben lo que es disfrutar un cafe, un rico helado. Los que llegando a la juventud tienen que salir del país porque sus campos no ofrecen el sostenimiento económico para sus familias. Acaso, ¿No hay libros que hablen de ellos?, ¿Por qué? ¿porque no son como nosotros?, ¿porque son analfabetas y no pueden leer?. O porque todo mundo ya esta estudiado y damos por hecho en que ellos también están incluidos. Los adolescentes “marginados” ¿merecen atención? por su puesto que si.

Son creación de Dios, como tu y como yo. Podemos pensar o ignorar que ya están educados, pero no es así. De hecho, la distancia entre mi comunidad y la comunidad indígena está a tres horas, pueden tener luz, agua, usar ropa común, pero en su percepción de ver las cosas en un mundo globalizado siguen siendo las mismas, “son latinos y no hay oportunidades para ellos”.

A lo mejor podemos decir, pero eso no tiene nada que ver conmigo. Sin embargo, somos responsables de comunicar el mensaje de Jesús, y amarlos tal como él lo hace con nosotros.

Tal vez, tendrán misioneros, pero el trabajo de ellos es arduo porque están en busca de adultos, ¿Y los jóvenes?. Gracias a Dios que hoy en día hay misioneros juveniles en nuestra América latina. Al igual que debo mencionar que comienzan a haber principios para trabajar con ellos, extraídos de materias como: “Misiones contemporáneas” y “El joven y su cultura”. Pero hace falta hacer conciencia de estás necesidades. No podemos permitirnos dejarlos en el olvido. Somos bendecidos para bendecir.

Jesús sigue proclamando su reino en donde todos entramos por gracia.



Este articulo fue escrito por Juan Roman Jacinto, pastor de jóvenes de la Primera Iglesia Bautista “Dios es Amor” en Puerto Escondido, Oaxaca.

Es egresado del Seminario Teológico Bautista Mexicano con Licenciatura en Ministerio Juvenil, y profesor del Diplomado en Ministerio Juvenil.



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